Además del interés por el complejo mundo de la viticultura, la historia del Monasterio y su capilla fue lo que cautivó a Rafael Moneo a la hora de adquirir La Mejorada en compañía de su familia. Para el prestigioso arquitecto navarro, la restauración de gran parte de las ruinas del Monasterio se convirtió en un reto en sí mismo.

El edificio clave para el buen desarrollo de La Mejorada no es otro que el antiguo claustro, pues es ahí donde se encuentra instalada la Bodega.

La arquitectura del claustro permite establecer el orden lineal que requiere el proceso de elaboración del vino.

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La mayoría de construcciones de La Mejorada se encuentran hoy restauradas.

Entre otras, el antiguo claustro ya mencionado, la “casa del peregrino” construida en el siglo XVII, un palomar que originalmente fue un molino, varios almacenes, casas de labranza, una pesquera y las cercas que rodean todo el recinto.

Tan solo queda pendiente finalizar la intervención en el lugar más emblemático de la Bodega: la Capilla Mudéjar, cuya planta dibujada por el propio Moneo es la imagen de marca que luce en todos sus productos.

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La mayor satisfacción que le proporciona este proyecto, dice Moneo, es el “sentir esos lazos que se establecen con lo que uno produce”.

Gracias a la fructífera unión de historia, arquitectura y viticultura, La Mejorada ha cobrado un nuevo valor y sus tierras respiran hoy más vida que nunca.

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